
Son dos iniciativas comunitarias de conservación ubicadas en el municipio de Pijijiapan, en la región Sierra y Costa de Chiapas. Buscan obtener el reconocimiento oficial como Áreas Destinadas Voluntariamente a la Conservación por parte de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas.
Las propuestas son impulsadas por el Ejido La Nueva Esperanza y los Bienes Comunales San Antonio. Mediante decisiones de sus asambleas, ambas comunidades destinan voluntariamente una parte de sus territorios a la conservación, establecen reglas para su manejo y organizan acciones de vigilancia, restauración y monitoreo biológico.
El proceso integra la certificación legal con el fortalecimiento de la gobernanza comunitaria, el monitoreo participativo de aves, la restauración productiva con enfoque de Adaptación basada en Ecosistemas y el desarrollo de alternativas económicas compatibles con la conservación.
Certificación y operación comunitaria de dos ADVC, fortaleciendo la gobernanza territorial, la restauración productiva, la inclusión social y la sostenibilidad financiera de las comunidades.
¿Y si las asambleas de las comunidades Nueva Esperanza y San Antonio cuentan con certeza jurídica, acuerdos internos, capacidades técnicas e información biológica para manejar sus territorios de conservación, al mismo tiempo que fortalecen actividades productivas y económicas compatibles con el cuidado del paisaje? |
Entonces… podrán conservar de manera permanente los hábitats de las aves, recuperar la conectividad entre ecosistemas, mejorar sus medios de vida y consolidar las ADVC como bienes comunes administrados y vigilados por las propias comunidades. |
las asambleas comunitarias acuerdan destinar voluntariamente parte de sus territorios a la conservación;
se integran expedientes técnicos, legales y cartográficos consistentes para obtener la certificación de las dos ADVC;
las comunidades establecen reglas de manejo, órganos operativos y mecanismos comunitarios de vigilancia;
se implementan el monitoreo participativo de aves, la restauración productiva y alternativas económicas compatibles con la conservación;
Nueva Esperanza y San Antonio podrán operar sus ADVC con información verificable, gobernanza comunitaria y sostenibilidad financiera;
los ecosistemas, las aves y la conectividad del paisaje se conserven a largo plazo, al mismo tiempo que se fortalecen el bienestar, la organización y la autonomía de las comunidades.
Integración, revisión y entrega de los expedientes de las dos ADVC ante la CONANP, incluyendo actas de asamblea, documentación agraria, cartografía, superficies, metadatos y anexos obligatorios.
Elaboración y validación de mapas de cobertura, usos del suelo, áreas de conservación, rutas de monitoreo, zonas productivas y polígonos propuestos para la certificación.
Construcción participativa de acuerdos, zonificación operativa, reglas internas, órganos responsables, mecanismos de vigilancia y estrategias para administrar las ADVC como bienes comunes.
Formación de personas monitoras, validación de protocolos, realización de recorridos estacionales, georreferenciación de registros y construcción de una base comunitaria de información biológica.
Implementación de medidas de Adaptación basada en Ecosistemas en paisajes de café y milpa para mejorar la conectividad, recuperar funciones ecológicas y fortalecer la resiliencia climática.
Diseño y pilotaje de alternativas económicas vinculadas con un campamento ecoturístico y procesos de educación ambiental.


personas
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hectáreas
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Uno en cada núcleo agrario
Donataria autorizada.
Transparencia e informes.
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