
Es un proceso de formación intercultural orientado a fortalecer las capacidades personales, comunitarias y organizativas para comprender, prevenir y transformar conflictos, cuidar las relaciones y construir condiciones de vida digna en los territorios.
Su nombre articula dos ideas centrales:
La Escuela considera el conflicto no solamente como un problema que debe resolverse, sino como una expresión de relaciones, necesidades, emociones, desigualdades y transformaciones territoriales que pueden comprenderse y abordarse colectivamente.
Fortalecer las capacidades de personas, organizaciones y actores comunitarios para analizar los conflictos desde sus dimensiones personales, relacionales, territoriales y estructurales, y construir respuestas basadas en el diálogo, el cuidado, la protección, la comunicación no violenta y la Acción Sin Daño.
¿Y si fortalecemos las capacidades personales, comunitarias y organizativas para comprender y transformar los conflictos mediante una formación intercultural que articula el cuidado, el diálogo, la comunicación no violenta y la Acción Sin Daño? Entonces… las personas y organizaciones podrán acompañar los procesos territoriales sin profundizar divisiones ni reproducir violencias, fortalecerán los conectores comunitarios y construirán relaciones más justas, cuidadosas y colaborativas, orientadas hacia el Lekil Kuxlejal Jlumaltik. |
las personas que acompañan procesos comunitarios reconocen sus experiencias, emociones y saberes como punto de partida;
si cuentan con herramientas para analizar el contexto, los conflictos, los riesgos y las relaciones de poder;
fortalecen la escucha, el cuidado, la comunicación no violenta y la capacidad de construir acuerdos;
las organizaciones incorporan el Enfoque Sensible al Conflicto y la Acción Sin Daño en sus prácticas;
podrán acompañar los territorios sin profundizar divisiones ni reproducir violencias, fortalecerán los conectores comunitarios y contribuirán a construir relaciones más justas, cuidadosas y colaborativas;
una vida digna y buena construida colectivamente en el territorio.
La Escuela adopta un modelo participativo, vivencial e intercultural. El conocimiento se construye mediante el diálogo entre experiencias comunitarias, saberes territoriales y herramientas metodológicas especializadas. Sus componentes principales son:
Los conflictos vividos por las personas y organizaciones constituyen materiales de aprendizaje.
Se analiza el papel del “yo”, las emociones, necesidades, privilegios y responsabilidades. |
Las herramientas se aplican a casos y contextos concretos de Chiapas. |
Se construyen acuerdos de convivencia, confianza, confidencialidad y escucha. |
Se reconocen diferentes formas de entender la comunidad, el territorio, la paz y la vida digna. |
Los aprendizajes se comparten y aplican en organizaciones, comunidades y procesos territoriales. |
Quienes participan son reconocidos como portadores y productores de conocimientos. |


primera generación
segunda generación
Donataria autorizada.
Transparencia e informes.
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